viernes, 25 de febrero de 2011

Un ejemplo de comentario: EL Moisés

La imagen corresponde al Moisés, obra  del arista Miguel Ángel Buonarotti..  Es una escultura del renacimiento italiano concretamente del siglo XVI (Cinquecento). Pertenece al sepulcro del Papa Julio II, su mecenas, que se lo encarga en 1505, aunque el artista no lo termina hasta 1545, de un modo muy diferente a como lo había proyectado. El proyecto original consistía en una tumba exenta, a cuatro fachadas, con más de cuarenta grandiosas estatuas, que se colocaría bajo la cúpula de San Pedro del Vaticano. Este ambicioso proyecto irá reduciéndose por motivos económicos y familiares (ya muerto el pontífice) hasta que Miguel Ángel lo diseña como un sepulcro adosado. Esculpe los Esclavos, alusivos a las ataduras de la vida humana, y la Victoria, pero no se encuentran en el sepulcro definitivo, emplazado en San Pedro in Víncoli, dónde sólo figuran siete estatuas: Raquel y Lía, que representan la vida contemplativa y la vida activa, el grandioso Moisés y algunas otras apenas desbastadas.
Miguel Ángel escoge un tema bíblico, el del profeta Moisés al regresar de su estancia de cuarenta días en el monte Sinaí, portando bajo el brazo las Tablas de la Ley para enseñárselas a los israelitas;  contempla horrorizado cómo éstos han abandonado el culto de Jehová y están adorando al Becerro de Oro. La obra está realizada en mármol de Carrara en bulto redondo, de cuerpo entero y sedente.  La composición, muy estudiada, es cerrada, clásica; se estructura en un eje vertical desde la cabeza hasta el pliegue formado entre las piernas del profeta, cuya figura queda enmarcada por dos líneas rectas verticales en los extremos.
Existe un ligero contrapposto marcado por el giro de la cabeza y la simétrica composición entre brazo izquierdo hacia arriba y derecho hacia abajo, así como pierna izquierda hacia fuera y derecha hacia dentro. Las líneas rectas quedan dulcificadas y compensadas por dos líneas curvas paralelas: la que forma la larga y ensortijada barba hasta el brazo izquierdo, y la iniciada en el brazo derecho estirado hasta la pierna izquierda.  Demuestra un conocimiento anatómico preciso: músculos y venas dejan ver la tensión contenida como ya hiciera en el David.
Su trabajo del mármol es perfecto. Según el propio artista “no hay nada que no pueda expresarse a partir de un bloque de mármol”. El mármol blanco pulido deja resbalar la luz. Las ropas caen en pliegues donde juegan luces y sombras dando a la figura volumen.
Con esta compleja composición, el artista sugiere el movimiento en potencia; los músculos están en tensión, pero no hay movimiento en acto. Consigue que este coloso no resulte pesado. Capta el instante en que Moisés vuelve la cabeza y va a levantarse, lleno de furia ante la infidelidad de su pueblo. Esta ira, la "terribilitá", que le embarga se expresa en su rostro, que se contrae en un gesto ceñudo. Miguel Ángel abandona los rostros serenos de su primera época y opta por una expresividad acentuada, anuncio del Barroco. Moisés está lleno de vida interior. Posiblemente sea producto de su propia evolución personal.
Ésta escultura resume las principales características del estilo renacentista y el propio artista en la  búsqueda de la belleza, acentuado naturalismo, interés por la figura humana y su anatomía, tal como corresponde a la cultura antropocéntrica del periodo humanista, al igual que en la Antigüedad clásica: composiciones equilibradas, armoniosas, movimiento en potencia, perfección técnica.
Algunos han querido ver en el Moisés un retrato idealizado del propio escultor o del Papa Julio II, temible guerrero y líder espiritual, al igual que el profeta bíblico. Otros piensan que puede ser un símbolo de los elementos que componen la Naturaleza; así, la barba representaría el agua y el cabello, las llamas del fuego. Para Miguel Ángel podría simbolizar la fusión de la vida activa y la contemplativa, según el ideal neoplatónico.  La obra se realiza por encargo de la iglesia, (el propio Papa). Su función es formar parte de un monumento funerario y por tanto el tema es religioso, pero dentro del contexto del humanismo, la interpretación y relación con el mundo clásico puede estar presente.
Miguel Angel Buonarotti (1475-1564), es el escultor más importante del Cinquecento italiano. Imagen del genio renacentista, ejerce con maestría en todos los campos (arquitecto, pintor, poeta), aunque se siente escultor. Su talento fue reconocido ya en  su época y por ello se trasladó desde Florencia hasta el nuevo centro creador del Renacimiento: Roma, bajo la protección del Papa.
Busca expresar en sus obras una Idea, en el sentido neoplatónico: una belleza que sea expresión de un orden intelectual. Toda su vida será un titánico esfuerzo por liberar la forma de la materia que la aprisiona. Evoluciona desde sus obras de juventud como la Piedad, (dulzura y belleza ideal), pasando por un momento de plena madurez, donde los ideales clásicos son tomados con mayor libertad, abriendo el camino al manierismo. Tal es el caso de la obra comentada. El final de su vida es también el de su producción inacabada y más personal, repite temas pero con una visión más dramática e incluso expresionista (Piedad de Rondanini)

miércoles, 23 de febrero de 2011

Juega un ratito

Aquí teneis un puzzle del cuadro El Entierro del Conde Orgaz del Greco.Si ya has terminado de estudiar por hoy (repito, si has terminado de estudiar) intenta montarlo. Iremos añadiendo más pasatiempos de este estilo para que nadie diga que la historia del arte es aburrida.

http://test-arte.frikitest.com/
http://www.culturageneral.net/pintura/test/index.php: pon a prueba tus conocimientos
http://zachary-jones.com/spanish/jigsaws/Greco7/out.html: pon a prueba tu paciencia